miércoles, 16 de septiembre de 2026

LA EVOLUCIÓN

Cuando eres niño, miras y crees que lo que hay a tu alrededor siempre ha sido y será así: las calles, los edificios, los jardines, el campo, la gente. Luego creces y crees que los modelos sociales, las estructuras económicas, los prejuicios y las injusticias también siempre han sido y serán así. Y te ves, como especie dominante, en el centro del planeta, haciendo muchos avances para dominarlo, aumentando nuestras comodidades, nuestra salud, nuestro conocimiento y empleándolo en más... ¿comodidades?

Mientras tanto, también te has preguntado por Dios, porque te dijeron que todo eso era obra de Dios. Pero, cuando observabas la naturaleza, descubrías que nos parecemos mucho, mucho a otros animales. Que incluso los hay que tienen capacidades superiores a las nuestras. Y te preguntas: ¿para qué creó Dios a los pájaros y les dio esa capacidad que nosotros no tenemos de forma natural? ¿Para adornar el cielo y que nosotros disfrutemos de ese espectáculo?

Entonces, las cosas ya no cuadran como te cuadraban de niño.

No cuadran los terremotos, las erupciones volcánicas, la muerte de inocentes en conflictos bélicos, el hambre en la que unos pueblos mantienen a otros, el robo a los pobres, las ideologías extremistas, los fanatismos, Trump...

Y si todo esto es lo que ha creado una inteligencia superior, también la ha cagado con la vejez. Si había que ir sustituyendo lo viejo por lo nuevo para que, por ejemplo, haya espacio en el planeta, entonces la solución de que cada vez se vaya uno debilitando me parece una chapuza.

Salvo que Dios no tenga esas características que algunos le atribuyen, como la bondad y la justicia. ¿No?

(Puede que no te guste Vicky)





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